

Relevancia rol educadora
Entendiendo que el proceso de enculturación se basa netamente en las experiencias sociales. Se ha de considerar la relevancia de estas.
Cuanto antes debemos poner en contacto al pequeño con la vida social externa a él. ¿Cómo? favoreciendo una rotación de diversos ambientes. De manera que logremos evitar una excesiva estructuración del carácter. El psicólogo Emilio López afirma en su libro de psicología evolutiva que “el repetido contacto con las mismas personas contribuye a la fijación de actitudes de reacción social muy limitadas y crea una rigidez de hábitos incapacita al individuo para su adaptación universal.”En efecto, si levantamos la mirada y observamos el aula. Daremos cuenta que son múltiples ocasiones en las que el niño se enquista también en una limitada zona afectiva de la escuela y se “crea otra familia” en ella: elige uno o dos compañeros y cultiva su amistad con exclusión de la de los demás, aprendiendo a adaptarse a ese núcleo.
Contra esta tendencia a la formación de pequeños grupos-casi siempre opuestos entre sí- hemos de luchar, en tanto consigamos penetrar en su estructura social e invitar a los niños a expandirse entre los demás compañeros.
Hemos de considerar en nuestro desempeño pedagógico que la escasez del contacto social en la infancia lleva al niño a una peligrosa timidez o a una fijación de rencores y afectos. Lo cual repercutirá en su desarrollo futuro.
El despliegue de la actividad conjuntamente con otros proporciona al niño una nueva experiencia esencial, que le sirve para aprender el rol que corresponde a un niño. Obtiene una nueva perspectiva de sí mismo viendo a otros niños, lo cual es muy diferente a verse solamente como un niño en un mundo de adultos en el cual él es pequeño y relativamente inerte.